El nacimiento del Tió Bufó

El nacimiento del Tió Bufó

¿Te cuento un cuento?

Desde el Tió Bufó presentamos nuestro cuento "El nacimiento del Tió Bufó", una historia que no te puedes perder. 


 Escrito: Carmen Soto Bertrán.

Con la colaboración de Raúl López e ilustraciones por Neus Bañuls Pattarelli.

Descárgate el cuento para imprimir y para poderlo colorear

 

¡También puedes escuchar el cuento aquí!

Voz: Rosa Maria Sánchez Lledó del Racó dels Àngels
Música i Producción: Jos Racero
Cuento: Carmen Soto Bertrán



EL NACIMIENTO DEL TIÓ BUFÓ  (Tió Bonito)

  

Era una noche muy fría de invierno, después del viaje y de haber trabajado en el bosque durante todo el día, tenía mucho sueño. En cuanto estuve acostada, me acordé de las fiestas tan especiales que se acercaban: la Navidad. Son las fiestas que más me gustan, con los turrones, las comidas y las cenas con toda la familia, toda la casa decorada para el momento y los villancicos al lado del fuego.

 

Con todo esto que me pasaba por la cabeza, me fui quedando dormida y, de repente, me encontré de nuevo delante de las colinas de corcho de aquel bosque del norte de Cataluña.

 

En seguida me di cuenta que de dentro del corcho empezaron a salir, como por arte de magia, muchos tiós diferentes y de distintos tamaños, tanto chicas como chicos: había unos que abrían los ojos, otros se desperezaban y bostezaban medio dormidos.

 

¡No podía creerlo! Había uno que me guiñaba el ojo, ¡Qué travieso! Ja, ja, ja. Otro, que llevaba barretina y arrastraba una manta, nada más salir, ya tenía hambre. ¡Qué tragón! Vi también una tiona con una cara muy bonita y que llevaba un gran lazo rojo en la cabeza y caminaba muy despacio, como si tuviera miedo de salir y que la vieran. Bien distinto de la tiona de su lado que guiñaba el ojo a todo el mundo sin ningún tipo de vergüenza.

 

Más tarde, los tiós y las tionas se fueron agrupando como si, entre ellos, formaran distintas familias. Entonces, vi un tió peculiar, diferente a los demás. Ese tió tenía la cara completamente blanca, mientras que sus compañeros la tenían más oscura, e incluso él mismo se había dado cuenta de esa diferencia, ya que hacía cara de sorprendido.

En aquel momento, una de las tionas más grandes se le acercó y, después de acariciarlo, le dijo:

Ven bonito, yo soy tu madre y aquellos que ves allí son tus hermanos mayores. Acompáñame que quieren conocerte.

 

Cuando estuvieron con los hermanos, estos empezaron a darle besos y abrazos en señal de bienvenida.

- ¡Hola! Yo soy la Tiona Vergonzosa –le dijo el primero de los tiós que se acercaron– y soy tu hermana mayor.

A continuación, se acercó otro y le dijo:

- Yo soy el Tió Glotón y tengo un año menos que la Tiona Vergonzosa.

Entonces, el tercero, guiñando el ojo, le dijo:

- Pues, yo soy el más pequeño de los tres, nací el año pasado y me llaman Tió Travieso.

Hechas las presentaciones, la madre dijo que ahora tenían que buscar un nombre al recién nacido.

Todos estuvieron de acuerdo y empezaron a decir nombres:

- Yo creo que tendríamos que llamarlo Tió Blanquito –dijo el Tió Glotón– porque, a diferencia de nosotros, él tiene la cara completamente blanca y así podríamos distinguirlo mejor.

- No, chiquitín –respondió la madre– aunque el color de su cara sea distinto al nuestro, todos somos iguales. ¿Qué os parece?

- ¡Tienes razón, mamá!  dijeron los hermanos–.

- Entonces, podemos llamarlo Tió Pequeño –dijo el Tió Travieso– porque él es el más pequeño de toda la familia.

- No hermanito –respondió la Tiona Vergonzosa–, porque él es el más pequeño ahora, pero el año que viene, seguro que tendremos otro hermano y, entonces, tendremos que cambiarle el nombre.

Entonces, siguieron pensando mientras lo miraban cuando, al cabo de un rato,  se dieron cuenta de lo bonito que era y, de esta manera, dijeron todos a una:

 

¡Tiene que llamarse Tió Bufó!    (Tió Bonito)

La madre emocionada, se lo miró tiernamente y dijo:

--Es el mejor nombre para él. Te llamarás Tió Bufó…--Sí, sí, sí!!! --Corearon todos los hermanos muy contentos—Tió Bufó!!! Tió Bufó!!!

En cuanto hubieron escogido el nombre, la madre pidió a los tiós que explicaran a su hermano qué quería decir ser un cagatió y cuáles habían sido sus aventuras de los últimos años.

 

- Yo, el año pasado, estuve en casa de una niña que se llamaba Carmen –dijo el Tió Travieso–. Vivía en una casa de montaña. Durante el viaje pasé mucho frío porque nevaba, pero cuando llegamos a la casa, me pusieron al lado del fuego y me taparon con una manta y así, pude calentarme. Carmen y sus padres me daban de comer cada día y antes de ir a dormir, me daban un beso y me deseaban buenas noches. ¡Me sentía tan feliz con todo ese amor!

 

- Pues yo, –siguió la Tiona Vergonzosa– fui a casa de unos gemelos que se llamaban Pol y Roger. Vivían en un piso de la gran ciudad. El día que me adoptaron, los niños se peleaban por estar conmigo. Entonces, sus padres les dijeron que me podían compartir y pasar un ratito con uno y luego un ratito con el otro. La verdad es que también me quisieron mucho.

 

Y tú, Glotón –dijo el Tió Bufó–, ¿cómo te lo pasaste el año pasado?                                         

Me lo pasé muy bien, también –respondió el hermano mayor–.  

Estuve en casa de una niña que se llamaba Neus.  

 

Ella y sus hermanos me dieron muchas cosas para comer y es por eso que ahora estoy un poquito gordito! Je, je, je.

 

El momento más divertido fue en Nochebuena porque, entonces, se reunió toda la familia alrededor de mí y, cantando, empezaron a darme golpes con un palo para que cagara los regalos de los niños.

 

- Yo me lo pasé muy bien también esa noche –dijo la Tiona Vergonzosa–.

- Y yo también –respondió el Tió Travieso–.

- ¿Y qué canción es esa que decís? –preguntó el Tió Bufó–.

Entonces, todos juntos, empezaron a cantar:

 

Caga, tió,

Avellanas y turrón

 

No cagues arengadas

Que son muy saladas

Caga turrones

Que son mejores

 

Caga, tió,

Avellanas y turrón

 

Si no quieres cagar,

¡Te golpearé con el bastón!

 

En cuanto acabaron la canción, se pusieron a reír.

Entonces, la mamá tiona se acercó al Tió Bufó y le dijo que pronto llegaría una familia a recogerlo y que se lo llevarían a pasar las Navidades con ellos. A todo esto, él respondió:

 ¿Quién es esta familia que me recogerá?

La madre respondió:

No se sabe, son ellos los que te escogen, pero seguro que te querrán mucho.

De repente, empezó a salir gente de todas partes. Eran padres y madres con sus hijos que saltaban y gritaban felices porque iban a adoptar un tió para Navidad.

En aquel momento, un niño se acercó al Tió Bufó, le dio un abrazo y le dijo:

 

¿Quieres venir conmigo?

Entonces, lo cogió y, para que no pasara frío, lo envolvió con una mochila manta y, con mucho amor, lo puso en el coche que lo llevaría a su nuevo hogar…

           

         

Autora: Carmen Soto Bertrán

Colaborador: Raúl López Sánchez

Ilustración: Neus Bañuls Pattarelli

Rosa María Sánchez LLedó 

Del Racó dels Àngels